martes

Los aventureros

No es que seamos aventureros, no es que nos encante lo desconocido y necesitemos emociones fuertes para hacer bailar nuestra adrenalina. No, no es precisamente éso lo que nos ocurre a los españoles de mi edad. 

Después de estar un día más, sentada frente a la pantalla del ordenador durante cerca de 4 horas buscando puestos de trabajo en cualquier parte del mundo, una descubre que no es precisamente la aventura de no saber, lo que le mantiene realizando esta tarea día tras día. 

No encuentro la palabra que define mi estado de ánimo por más que intento circunscribir mis emociones a palabras...

Me siento delante de la pantalla, con la más positiva de las actitutes y lo que, considero a mi edad, competitivas aptitudes. Encantada de tener la tecnología al alcance de mi mano y navegar laboralmente por las vacantes de Londres, Hong Kong, Suiza, España, Malasia, Argentina y China. 

Me siento afortunada pues, realmente puedo decir que poseo las características mínimas para solicitar trabajos fuera de mi país. Me siento afortunada porque nada me ata a mi país, más que, y no es poco, mi familia. 

No me produce desasosiego no saber dónde me llevará mi primer trabajo. Pero no me dejo llamar por ello, aventurera. No lo soy. No tengo opción. 

Cuando no hay opción, no hay elección, no existe característica diferencial. 

Todos los españoles de mi edad hacemos esto todos los días. Y cuando digo todos, me refiero claro está, a aquellos que buscan, como yo, un futuro. Un futuro que se adapte a lo que hemos estado estudiando durante años y a lo que queremos dedicarnos en nuestra vida.


Como decía, una se dispone a buscar trabajo un día más, con talante optimista, confiando en sus posibilidades y, por encima de todo, con mucha esperanza.

Y acomoda su perfil a cada oferta, incluso si no le convence al 100% el puesto ofrecido. Al fin y al cabo, una no tiene experiencia por lo que no sabe si le acabará gustando.
Y tiene varios CVs en función del lugar, del idioma, del puesto...una no sólo ajusta su perfil sino que amplía los lugares de "ataque" y parece que "repentinamente" se da cuenta que en realidad está aplicando a todas las partes del mundo. 
 
No quisiera plasmar aquí mis frustraciones y miserias propias de la edad pero a veces se presenta inevitable, la frustración en inmensa e irremediablemente desbordante. 
Muchas ofertas de trabajo pero falta de requisitos, bien porque no estás cualificada en el país donde existe la oferta, bien porque cuando se trata de rellenar tu CV en la página oficial, tus estudios no se reconocen dentro de las opciones, bien por la experiencia requerida...Cuando se trata de prácticas, si bien el momento de solicitarlas es noviembre 2012, tales prácticas no empezaran hasta 2015, si hablamos de cubrir vacantes durante los meses de verano, se busca estudiantes no graduados o, si hay suerte y buscan graduados, éstos deben ser nacionales del país...
Una ya no busca trabajos adaptados a su nivel de estudios fuera de su país debido a los impedimentos que se presentan cuando se está comenzando la carrera laboral. 
Así que, una comprende y asimila que debe empezar por secretaria de despacho o chica (para todo) de papeleos legales. 
Armada de paciencia y positividad, como "aquí no ha ocurrido nada", decide bajar el listón y solicitar trabajos de dicho nivel, Londres, Asia, Bélgica...y, de nuevo, alguien con experiencia, que tenga dominio del mandarín, que sepa ruso y vietnamita, que tenga 18 carreras y que juegue al criquet. 

Ya no hablo de cómo se siente una cuando solicita un puesto no remunerado sólo para ganar la experiencia que no se tiene. Después de una licenciatura, un año en Reino Unido, un master en una entidad de reconocido prestigio, una segunda estancia esta vez en EEUU...


La situación diaria que cruzo conmigo misma cada vez que me siento delante del ordenador a buscar trabajo es una batalla constante contra la desmotivación. Batalla en la que a veces pierdo.


La incertidumbre es otro tema...dónde acabaré viviendo, cuánto tiempo pasará hasta que encuentre trabajo, qué tipo de trabajo estaré desempeñando, seré bueno en lo que trabaje, para quién trabajaré, qué debería hacer para conseguir trabajo, quién contratará a alguien fuera de su país que no tiene experiencia previa, no está cualificada fuera de su país, 27 años... 


No importa lo motivado que estés, lo inspirado, lo dispuesto a trabajar y a aprender, lo positivo y firme que seas o muestres ser. Al final, ésto no tiene nada que ver con todo éso, no puede tener nada que ver, no es posible.

En realidad, ya no sé con qué tiene que ver. 

Gente conoce a gente y consigue trabajos. Yo me muevo y muevo mi persona hacia mi meta, conozco gente para no dejar de estar activa ni un sólo segundo, siendo miembro de infinitos grupos de mis intereses, leyendo millones de correos que llegan todos los días a mi bandeja de entrada relativos a y sobre el mundo jurídico, manteniendo una actitud de aprendizaje 24 horas, superándome en mis debilidades y procurando ser productiva día tras día, alguien con valor y valores. 

Debe ser lo que se necesita, la paciencia que nunca tuve.  

¿para qué voy a hablar de formar una familia o ser capaz de tener un patrimonio? Estoy hablando de algo mucho más básico, trabajar para vivir de manera independiente. El resto, ya veremos, o no.


España, mi querida España, como diría Cecilia. ¿qué has hecho con tu juventud? Nos vamos, lejos de ti, con la esperanza de encontrar algo, lo que sea. 

Aunque he de reconocer que me resisto a dicha idea, estoy aceptándolo poco a poco, porque la realidad es que, "lo que sea" viene bien. 
Quizás tenga que trabajar en algo no relativo al derecho al principio mientras me preparo el examen de cualificación, puedo ser ésa camarera española de Londres o Malta o Miami...No quiero afirmarlo con certeza mas vislumbro que tiene muchas más papeletas de las que pensaba.
Entiendo el porqué de la "huida" de los "valientes" que han hecho sus maletas a sabiendas de tal futuro. Afortunados por "valientes", no por aventureros.
Hablo de amigos con licenciaturas, idiomas, cultura y sentido común, trabajando en bares de Manchester y restaurantes de Dublín. 

Yo no sabía de estos procesos demoniacos a través de los cuales tienes que pasar para conseguir un trabajo fuera de tu país! Cómo iba a saber! Exámenes extra, más años de estudio para hacer equivalente tu licenciatura, dinero, dinero, dinero y más dinero.  


¿Qué es lo que pasa con el sistema español? ¿Qué es lo que he estado estudiando toda mi vida? ¿Para qué? ¿Dónde va? Más me hubiera valido materializar la idea de haber estudiado la licenciatura fuera desde el principio pero claro! Nuestro sistema educativo español no nos prepara para éso, para tener un nivel de inglés suficiente para hacer una carrera en el extranjero. Cómo!! mande? Ya es demasiado, oiga usted, si se recuerda algo del inglés que se aprendió en los años de colegio para chapurrear si te vas de viaje. Qué vergüenza. 

Básicamente, nos resulta "impresionante" si hablas inglés. 


¡Qué triste y vergonzoso nuestros políticos apreciendo en los medios contándonos mentiras y siempre las mismas! Gastando nuestros últimos euros en coches, en banquetes en los que dicen resolvernos la crisis, en fiestas para consolarse los bolsillos rotos.  Inútiles formas de hacernos creer que España está menos mal de lo que está, haciéndonos creer que estamos en una situación en la que no estamos. 
Ya está bien, ni creemos en vosotros ni nos lo creemos, ni creemos en el azul, ni en el rojo, ni en el amarillo...Nada de éso nos importa ya, nuestros planes actuales, los del presente, dejaron atrás la discusión de semejante estupidez.  

Nosotros somos uno, el desempleado; Uno está cansado de ver que nada cambia, que todo permanece constante y sonante. Uno no pasa el día bailando y comiendo jamón, cantando, comiendo o tomando el sol. 

Uno pasa el día preocupado porque no tiene trabajo, haciendo maletas para irse porque ya no puede vivir en España. Uno pasa los días despidiéndose de amigos y familia y deseando no tener que volver al país que le obliga marchar. 

Por suerte, soy una afortunada, al fin y al cabo, yo me considero aventurera.


Enamorados de esta tierra allá donde se pronuncie la palabra España, un gran país, gran gente, cálida y cercana, cultura cautivadora, interminable historia e impresionante pérdida.


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