Era
un fastidio pues ambos tenían muchos compromisos que atender y había sido
difícil fijar una fecha en el calendario en la que los dos estuvieran
disponibles. Sin embargo, los últimos días habían sido muy
lluviosos y tuvieron que aplazar la excursión al río Chíllar que habían tenido
en mente durante meses. Era sensato pues, la tierra estaba mojada y era
peligroso por lo resbaladizo del paraje.
Ellos pensaban, sin embargo, en el espectacular paisaje. En el olor
penetrante a tierra mojada. En el verdor brillante de las hojas. En el piar
mañanero de los pájaros. En el sonido del agua descendiendo por el cauce. En el
atardecer que verían desde el coche una vez terminaran la excursión con ésa
obra de Tchaikovski de fondo que tanto les gustaba...Y las ganas e impaciencia
aumentaban.
El día se presentaba nublado pero la ausencia de lluvia y las predicciones que
anunciaban algunos claros les alentó para, por fin, decidir que al día
siguiente irían al río. Fueron al supermercado, compraron embutidos, pan y una
tableta de chocolate negro con pepitas de café.
Se
levantaron hacia las 6 de la mañana y desayunaron tostadas con aceite y café
bien cargado mientras comentaban ése artículo que habían leído en una de
las columnas del periódico de la semana pasada. Hablaron con qué rellenarían
los bocadillos, cuántos llevarían y qué meterían en las mochilas.
Ya
tenían preparada la música del coche, los chubasqueros, los bastones y las
botellas de agua y sólo les quedaba terminar de vestirse.
En menos de una hora en coche, estaban en el punto de partida, dispuestos a
comenzar su andadura.
Había
muchos escarpados pero ésta no era la primera excursión que hacían y conocían a
la perfección cómo debían descender cuando las condiciones no eran las idóneas.
Suponía una emoción mucho mayor, pues cuando llegaban al receso y miraban hacia
arriba, la sensación de verse rodeado por naturaleza era tan envolvente que les
obligaba a continuar andando para repetir el placer de dicha sensación.
Y se acordaban de todo el tiempo que habían estado soñando con el olor a tierra
mojada y el sonido del agua descendiendo por el cauce.
Ahora,
miraban a su alrededor deseando que el momento no acabase, que no tuvieran que
volver al coche y regresar a casa y al día siguiente vuelta al trabajo...hasta
que pudieran fijar una fecha en la que contemplar la naturaleza de
nuevo.
Metían sus manos en el agua, jugaban a adivinar el animal que había dejado sus huellas cerca de unos agujeros concéntricos, hablaban de lo mucho que les gustaba no tener que hablar para poder comunicarse y saberse en perfecta conexión.
Se miraban y difrutaban de lo que había delante de sus ojos como si estuvieran delante de una pintura de Monet y estuvieran escuchando Nessun Dorma interpretado por Pavarotti.
La naturaleza, la música, la pintura, la lectura, la informática habían formado una parte fundamental en sus vidas desde que hace 20 años fueron diagnosticados y posteriormente intervenidos de laringectomía total. Habían sido grandes fumadores durante su juventud y tuvieron el placer de conocerse cuando ambos eran ya expertos en disfrutar la no emisión de ruido. Así lo veían ellos.
Sentían deshacer las nubes cada vez que sus manos se entrelazaban, sentían el tacto del nórdico al rozar su piel, como plumas dentro de pompas de jabón y la suavidad del pie de un recién nacido.
Después de la jornada de trabajo, seguían en casa desde sus ordenadores uno frente al otro y de vez en cuando se miraban y sonreían. Estaban juntos. Sabían de lo importante de una compañía, de un otro, reflejo y complemento del uno.
Pisaban el cesped húmedo del jardín percibiendo el cosquilleo de la hierba entre los dedos de los pies, bailaban cada noche "Strangers in the night" en la cocina antes de ir a dormir y desayunaban churros los domingos.
La habitación se inundaba de olor a ropa limpia cuando doblaban las sábanas. Discutían tratando de comprender el porqué uno había discurrido de tal o cual forma y se abrazaban con palabras de confort y cocktails viendo el atardecer en el Paseo de los Tristes.
Ya de vuelta, por la carretera, en una de ésas rectas inacabables, se buscaban con los ojos al recordar cuántas veces habían hablado de lo mucho que les gustaba recorrer rectas. Les encantaba tener un camino interminable ante sus ojos, como la vida.
Recordaron aquella recta de 25 km en la carretera local entre Tomelloso y Socuéllamos en aquel inolvidable viaje del verano de hace ahora 6 años. Rectas que parecían interminables pero, cómo aquella, en el kilómetro 26, dejaban de existir.
Acariciaban sus etapas de la vida conforme éstas iban diciendo adiós y saludaban con energía las nuevas entradas de año sabiendo que todo les seguiría yendo bien. Que seguirían bailando en la cocina y desayunando churros los domingos.
Retroalimentaban y desafiaban su cerebro, alimentaban sus emociones y comprendían sus necesidades individuales más profundas en una perfecta combinación.
Si pudieran hablar sobre todo ésto, sobre lo que no dicen, no lo harían.
Todo lo que han leído, visto, escuchado, contemplado y vivido supera infinitamente cualquier mera descripción, no hay cabida en las palabras sino en la vida del que lo vive y así se perpetua en nuestro cerebro, en nuestro corazón y en el recuerdo.
miércoles
Lo efímero del miedo y la tristeza
El miedo no existe.
El sentimiento que te produce lo desconocido puede ser maravilloso si lo tomas de ése modo.
Para ser precisa, no nos da miedo una situación sino el resultado de ella. Las situaciones en sí no dan miedo sino el qué y el cómo vamos a afrontarlas. El miedo se disipa en la solución.
Yo no tengo miedo, me tengo a mí. Sé que ante cualquier situación de la que pueda desprenderse miedo, ahí, estoy yo. Nadie va a querer que se resuelva más sino yo y ya me valdré de carambolas espacio-temporales para llegar a la solución.
No importa el tiempo, la distancia, la compañía o el lugar, éso son factores muy versátiles que fugazmente se pierden en las épocas de la vida.
Las realidades son relativas y efímeras y pueden gustarnos o no. Nosotros somos eternos en nuestro ser, sentir y trasmitir. No es físicamente posible que lo efímero pueda a lo eterno.
Lo desconcertante puede resultar atractivo y dar alas a ideas aburridas, estancadas y mustias. ¡Qué bonito es jugar a imaginar! Imaginar que estás en invierno cuando estás en verano, imaginar que estás en la década de los 50 en lugar de los 20 o viceversa, imaginar que vives en una época histórica diferente, imaginar que puedes ver mañana mismo a personas que están lejos.
La imaginación se presenta refugio del miedo. Podemos pensar que todo irá bien y que estamos encantados de la vida. No es ningún disparate y reflexionando con calma lo expuesto, es completamente cierto. Ha dejado de ser una imaginación.
No es justo concederse el privilegio de imaginar cuando lo que imaginas es real. Apróvechate de éso que no tienes que imaginar y saboréalo. ¡Ya habrá cosas que tengamos que imaginar!
Así pues, hoy voy a dejar de imaginar que estoy lejos porque no lo estoy. Dejaré de imaginar que echo de menos, porque echar de menos es pasajero. Lo pasajero, relativo. Lo relativo, fugaz. Tan fugaz como el tiempo que queda para veros.
El sentimiento que te produce lo desconocido puede ser maravilloso si lo tomas de ése modo.
Para ser precisa, no nos da miedo una situación sino el resultado de ella. Las situaciones en sí no dan miedo sino el qué y el cómo vamos a afrontarlas. El miedo se disipa en la solución.
Yo no tengo miedo, me tengo a mí. Sé que ante cualquier situación de la que pueda desprenderse miedo, ahí, estoy yo. Nadie va a querer que se resuelva más sino yo y ya me valdré de carambolas espacio-temporales para llegar a la solución.
No importa el tiempo, la distancia, la compañía o el lugar, éso son factores muy versátiles que fugazmente se pierden en las épocas de la vida.
Las realidades son relativas y efímeras y pueden gustarnos o no. Nosotros somos eternos en nuestro ser, sentir y trasmitir. No es físicamente posible que lo efímero pueda a lo eterno.
Lo desconcertante puede resultar atractivo y dar alas a ideas aburridas, estancadas y mustias. ¡Qué bonito es jugar a imaginar! Imaginar que estás en invierno cuando estás en verano, imaginar que estás en la década de los 50 en lugar de los 20 o viceversa, imaginar que vives en una época histórica diferente, imaginar que puedes ver mañana mismo a personas que están lejos.
La imaginación se presenta refugio del miedo. Podemos pensar que todo irá bien y que estamos encantados de la vida. No es ningún disparate y reflexionando con calma lo expuesto, es completamente cierto. Ha dejado de ser una imaginación.
No es justo concederse el privilegio de imaginar cuando lo que imaginas es real. Apróvechate de éso que no tienes que imaginar y saboréalo. ¡Ya habrá cosas que tengamos que imaginar!
Así pues, hoy voy a dejar de imaginar que estoy lejos porque no lo estoy. Dejaré de imaginar que echo de menos, porque echar de menos es pasajero. Lo pasajero, relativo. Lo relativo, fugaz. Tan fugaz como el tiempo que queda para veros.
martes
Los aventureros
No es que seamos aventureros, no es que nos encante lo desconocido y necesitemos emociones fuertes para hacer bailar nuestra adrenalina. No, no es precisamente éso lo que nos ocurre a los españoles de mi edad.
Después de estar un día más, sentada frente a la pantalla del ordenador durante cerca de 4 horas buscando puestos de trabajo en cualquier parte del mundo, una descubre que no es precisamente la aventura de no saber, lo que le mantiene realizando esta tarea día tras día.
No encuentro la palabra que define mi estado de ánimo por más que intento circunscribir mis emociones a palabras...
Me siento delante de la pantalla, con la más positiva de las actitutes y lo que, considero a mi edad, competitivas aptitudes. Encantada de tener la tecnología al alcance de mi mano y navegar laboralmente por las vacantes de Londres, Hong Kong, Suiza, España, Malasia, Argentina y China.
Me siento afortunada pues, realmente puedo decir que poseo las características mínimas para solicitar trabajos fuera de mi país. Me siento afortunada porque nada me ata a mi país, más que, y no es poco, mi familia.
No me produce desasosiego no saber dónde me llevará mi primer trabajo. Pero no me dejo llamar por ello, aventurera. No lo soy. No tengo opción.
Cuando no hay opción, no hay elección, no existe característica diferencial.
Todos los españoles de mi edad hacemos esto todos los días. Y cuando digo todos, me refiero claro está, a aquellos que buscan, como yo, un futuro. Un futuro que se adapte a lo que hemos estado estudiando durante años y a lo que queremos dedicarnos en nuestra vida.
Como decía, una se dispone a buscar trabajo un día más, con talante optimista, confiando en sus posibilidades y, por encima de todo, con mucha esperanza.
Y acomoda su perfil a cada oferta, incluso si no le convence al 100% el puesto ofrecido. Al fin y al cabo, una no tiene experiencia por lo que no sabe si le acabará gustando.
Y tiene varios CVs en función del lugar, del idioma, del puesto...una no sólo ajusta su perfil sino que amplía los lugares de "ataque" y parece que "repentinamente" se da cuenta que en realidad está aplicando a todas las partes del mundo.
No quisiera plasmar aquí mis frustraciones y miserias propias de la edad pero a veces se presenta inevitable, la frustración en inmensa e irremediablemente desbordante.
Muchas ofertas de trabajo pero falta de requisitos, bien porque no estás cualificada en el país donde existe la oferta, bien porque cuando se trata de rellenar tu CV en la página oficial, tus estudios no se reconocen dentro de las opciones, bien por la experiencia requerida...Cuando se trata de prácticas, si bien el momento de solicitarlas es noviembre 2012, tales prácticas no empezaran hasta 2015, si hablamos de cubrir vacantes durante los meses de verano, se busca estudiantes no graduados o, si hay suerte y buscan graduados, éstos deben ser nacionales del país...
Una ya no busca trabajos adaptados a su nivel de estudios fuera de su país debido a los impedimentos que se presentan cuando se está comenzando la carrera laboral.
Así que, una comprende y asimila que debe empezar por secretaria de despacho o chica (para todo) de papeleos legales.
Armada de paciencia y positividad, como "aquí no ha ocurrido nada", decide bajar el listón y solicitar trabajos de dicho nivel, Londres, Asia, Bélgica...y, de nuevo, alguien con experiencia, que tenga dominio del mandarín, que sepa ruso y vietnamita, que tenga 18 carreras y que juegue al criquet.
Ya no hablo de cómo se siente una cuando solicita un puesto no remunerado sólo para ganar la experiencia que no se tiene. Después de una licenciatura, un año en Reino Unido, un master en una entidad de reconocido prestigio, una segunda estancia esta vez en EEUU...
La situación diaria que cruzo conmigo misma cada vez que me siento delante del ordenador a buscar trabajo es una batalla constante contra la desmotivación. Batalla en la que a veces pierdo.
La incertidumbre es otro tema...dónde acabaré viviendo, cuánto tiempo pasará hasta que encuentre trabajo, qué tipo de trabajo estaré desempeñando, seré bueno en lo que trabaje, para quién trabajaré, qué debería hacer para conseguir trabajo, quién contratará a alguien fuera de su país que no tiene experiencia previa, no está cualificada fuera de su país, 27 años...
No importa lo motivado que estés, lo inspirado, lo dispuesto a trabajar y a aprender, lo positivo y firme que seas o muestres ser. Al final, ésto no tiene nada que ver con todo éso, no puede tener nada que ver, no es posible.
En realidad, ya no sé con qué tiene que ver.
Gente conoce a gente y consigue trabajos. Yo me muevo y muevo mi persona hacia mi meta, conozco gente para no dejar de estar activa ni un sólo segundo, siendo miembro de infinitos grupos de mis intereses, leyendo millones de correos que llegan todos los días a mi bandeja de entrada relativos a y sobre el mundo jurídico, manteniendo una actitud de aprendizaje 24 horas, superándome en mis debilidades y procurando ser productiva día tras día, alguien con valor y valores.
Debe ser lo que se necesita, la paciencia que nunca tuve.
¿para qué voy a hablar de formar una familia o ser capaz de tener un patrimonio? Estoy hablando de algo mucho más básico, trabajar para vivir de manera independiente. El resto, ya veremos, o no.
España, mi querida España, como diría Cecilia. ¿qué has hecho con tu juventud? Nos vamos, lejos de ti, con la esperanza de encontrar algo, lo que sea.
Aunque he de reconocer que me resisto a dicha idea, estoy aceptándolo poco a poco, porque la realidad es que, "lo que sea" viene bien.
Quizás tenga que trabajar en algo no relativo al derecho al principio mientras me preparo el examen de cualificación, puedo ser ésa camarera española de Londres o Malta o Miami...No quiero afirmarlo con certeza mas vislumbro que tiene muchas más papeletas de las que pensaba.
Entiendo el porqué de la "huida" de los "valientes" que han hecho sus maletas a sabiendas de tal futuro. Afortunados por "valientes", no por aventureros.
Hablo de amigos con licenciaturas, idiomas, cultura y sentido común, trabajando en bares de Manchester y restaurantes de Dublín.
Yo no sabía de estos procesos demoniacos a través de los cuales tienes que pasar para conseguir un trabajo fuera de tu país! Cómo iba a saber! Exámenes extra, más años de estudio para hacer equivalente tu licenciatura, dinero, dinero, dinero y más dinero.
¿Qué es lo que pasa con el sistema español? ¿Qué es lo que he estado estudiando toda mi vida? ¿Para qué? ¿Dónde va? Más me hubiera valido materializar la idea de haber estudiado la licenciatura fuera desde el principio pero claro! Nuestro sistema educativo español no nos prepara para éso, para tener un nivel de inglés suficiente para hacer una carrera en el extranjero. Cómo!! mande? Ya es demasiado, oiga usted, si se recuerda algo del inglés que se aprendió en los años de colegio para chapurrear si te vas de viaje. Qué vergüenza.
Básicamente, nos resulta "impresionante" si hablas inglés.
¡Qué triste y vergonzoso nuestros políticos apreciendo en los medios contándonos mentiras y siempre las mismas! Gastando nuestros últimos euros en coches, en banquetes en los que dicen resolvernos la crisis, en fiestas para consolarse los bolsillos rotos. Inútiles formas de hacernos creer que España está menos mal de lo que está, haciéndonos creer que estamos en una situación en la que no estamos.
Ya está bien, ni creemos en vosotros ni nos lo creemos, ni creemos en el azul, ni en el rojo, ni en el amarillo...Nada de éso nos importa ya, nuestros planes actuales, los del presente, dejaron atrás la discusión de semejante estupidez.
Nosotros somos uno, el desempleado; Uno está cansado de ver que nada cambia, que todo permanece constante y sonante. Uno no pasa el día bailando y comiendo jamón, cantando, comiendo o tomando el sol.
Uno pasa el día preocupado porque no tiene trabajo, haciendo maletas para irse porque ya no puede vivir en España. Uno pasa los días despidiéndose de amigos y familia y deseando no tener que volver al país que le obliga marchar.
Por suerte, soy una afortunada, al fin y al cabo, yo me considero aventurera.
Enamorados de esta tierra allá donde se pronuncie la palabra España, un gran país, gran gente, cálida y cercana, cultura cautivadora, interminable historia e impresionante pérdida.
Después de estar un día más, sentada frente a la pantalla del ordenador durante cerca de 4 horas buscando puestos de trabajo en cualquier parte del mundo, una descubre que no es precisamente la aventura de no saber, lo que le mantiene realizando esta tarea día tras día.
No encuentro la palabra que define mi estado de ánimo por más que intento circunscribir mis emociones a palabras...
Me siento delante de la pantalla, con la más positiva de las actitutes y lo que, considero a mi edad, competitivas aptitudes. Encantada de tener la tecnología al alcance de mi mano y navegar laboralmente por las vacantes de Londres, Hong Kong, Suiza, España, Malasia, Argentina y China.
Me siento afortunada pues, realmente puedo decir que poseo las características mínimas para solicitar trabajos fuera de mi país. Me siento afortunada porque nada me ata a mi país, más que, y no es poco, mi familia.
No me produce desasosiego no saber dónde me llevará mi primer trabajo. Pero no me dejo llamar por ello, aventurera. No lo soy. No tengo opción.
Cuando no hay opción, no hay elección, no existe característica diferencial.
Todos los españoles de mi edad hacemos esto todos los días. Y cuando digo todos, me refiero claro está, a aquellos que buscan, como yo, un futuro. Un futuro que se adapte a lo que hemos estado estudiando durante años y a lo que queremos dedicarnos en nuestra vida.
Como decía, una se dispone a buscar trabajo un día más, con talante optimista, confiando en sus posibilidades y, por encima de todo, con mucha esperanza.
Y acomoda su perfil a cada oferta, incluso si no le convence al 100% el puesto ofrecido. Al fin y al cabo, una no tiene experiencia por lo que no sabe si le acabará gustando.
Y tiene varios CVs en función del lugar, del idioma, del puesto...una no sólo ajusta su perfil sino que amplía los lugares de "ataque" y parece que "repentinamente" se da cuenta que en realidad está aplicando a todas las partes del mundo.
No quisiera plasmar aquí mis frustraciones y miserias propias de la edad pero a veces se presenta inevitable, la frustración en inmensa e irremediablemente desbordante.
Muchas ofertas de trabajo pero falta de requisitos, bien porque no estás cualificada en el país donde existe la oferta, bien porque cuando se trata de rellenar tu CV en la página oficial, tus estudios no se reconocen dentro de las opciones, bien por la experiencia requerida...Cuando se trata de prácticas, si bien el momento de solicitarlas es noviembre 2012, tales prácticas no empezaran hasta 2015, si hablamos de cubrir vacantes durante los meses de verano, se busca estudiantes no graduados o, si hay suerte y buscan graduados, éstos deben ser nacionales del país...
Una ya no busca trabajos adaptados a su nivel de estudios fuera de su país debido a los impedimentos que se presentan cuando se está comenzando la carrera laboral.
Así que, una comprende y asimila que debe empezar por secretaria de despacho o chica (para todo) de papeleos legales.
Armada de paciencia y positividad, como "aquí no ha ocurrido nada", decide bajar el listón y solicitar trabajos de dicho nivel, Londres, Asia, Bélgica...y, de nuevo, alguien con experiencia, que tenga dominio del mandarín, que sepa ruso y vietnamita, que tenga 18 carreras y que juegue al criquet.
Ya no hablo de cómo se siente una cuando solicita un puesto no remunerado sólo para ganar la experiencia que no se tiene. Después de una licenciatura, un año en Reino Unido, un master en una entidad de reconocido prestigio, una segunda estancia esta vez en EEUU...
La situación diaria que cruzo conmigo misma cada vez que me siento delante del ordenador a buscar trabajo es una batalla constante contra la desmotivación. Batalla en la que a veces pierdo.
La incertidumbre es otro tema...dónde acabaré viviendo, cuánto tiempo pasará hasta que encuentre trabajo, qué tipo de trabajo estaré desempeñando, seré bueno en lo que trabaje, para quién trabajaré, qué debería hacer para conseguir trabajo, quién contratará a alguien fuera de su país que no tiene experiencia previa, no está cualificada fuera de su país, 27 años...
No importa lo motivado que estés, lo inspirado, lo dispuesto a trabajar y a aprender, lo positivo y firme que seas o muestres ser. Al final, ésto no tiene nada que ver con todo éso, no puede tener nada que ver, no es posible.
En realidad, ya no sé con qué tiene que ver.
Gente conoce a gente y consigue trabajos. Yo me muevo y muevo mi persona hacia mi meta, conozco gente para no dejar de estar activa ni un sólo segundo, siendo miembro de infinitos grupos de mis intereses, leyendo millones de correos que llegan todos los días a mi bandeja de entrada relativos a y sobre el mundo jurídico, manteniendo una actitud de aprendizaje 24 horas, superándome en mis debilidades y procurando ser productiva día tras día, alguien con valor y valores.
Debe ser lo que se necesita, la paciencia que nunca tuve.
¿para qué voy a hablar de formar una familia o ser capaz de tener un patrimonio? Estoy hablando de algo mucho más básico, trabajar para vivir de manera independiente. El resto, ya veremos, o no.
España, mi querida España, como diría Cecilia. ¿qué has hecho con tu juventud? Nos vamos, lejos de ti, con la esperanza de encontrar algo, lo que sea.
Aunque he de reconocer que me resisto a dicha idea, estoy aceptándolo poco a poco, porque la realidad es que, "lo que sea" viene bien.
Quizás tenga que trabajar en algo no relativo al derecho al principio mientras me preparo el examen de cualificación, puedo ser ésa camarera española de Londres o Malta o Miami...No quiero afirmarlo con certeza mas vislumbro que tiene muchas más papeletas de las que pensaba.
Entiendo el porqué de la "huida" de los "valientes" que han hecho sus maletas a sabiendas de tal futuro. Afortunados por "valientes", no por aventureros.
Hablo de amigos con licenciaturas, idiomas, cultura y sentido común, trabajando en bares de Manchester y restaurantes de Dublín.
Yo no sabía de estos procesos demoniacos a través de los cuales tienes que pasar para conseguir un trabajo fuera de tu país! Cómo iba a saber! Exámenes extra, más años de estudio para hacer equivalente tu licenciatura, dinero, dinero, dinero y más dinero.
¿Qué es lo que pasa con el sistema español? ¿Qué es lo que he estado estudiando toda mi vida? ¿Para qué? ¿Dónde va? Más me hubiera valido materializar la idea de haber estudiado la licenciatura fuera desde el principio pero claro! Nuestro sistema educativo español no nos prepara para éso, para tener un nivel de inglés suficiente para hacer una carrera en el extranjero. Cómo!! mande? Ya es demasiado, oiga usted, si se recuerda algo del inglés que se aprendió en los años de colegio para chapurrear si te vas de viaje. Qué vergüenza.
Básicamente, nos resulta "impresionante" si hablas inglés.
¡Qué triste y vergonzoso nuestros políticos apreciendo en los medios contándonos mentiras y siempre las mismas! Gastando nuestros últimos euros en coches, en banquetes en los que dicen resolvernos la crisis, en fiestas para consolarse los bolsillos rotos. Inútiles formas de hacernos creer que España está menos mal de lo que está, haciéndonos creer que estamos en una situación en la que no estamos.
Ya está bien, ni creemos en vosotros ni nos lo creemos, ni creemos en el azul, ni en el rojo, ni en el amarillo...Nada de éso nos importa ya, nuestros planes actuales, los del presente, dejaron atrás la discusión de semejante estupidez.
Nosotros somos uno, el desempleado; Uno está cansado de ver que nada cambia, que todo permanece constante y sonante. Uno no pasa el día bailando y comiendo jamón, cantando, comiendo o tomando el sol.
Uno pasa el día preocupado porque no tiene trabajo, haciendo maletas para irse porque ya no puede vivir en España. Uno pasa los días despidiéndose de amigos y familia y deseando no tener que volver al país que le obliga marchar.
Por suerte, soy una afortunada, al fin y al cabo, yo me considero aventurera.
Enamorados de esta tierra allá donde se pronuncie la palabra España, un gran país, gran gente, cálida y cercana, cultura cautivadora, interminable historia e impresionante pérdida.
domingo
Prólogo etéreo, puede ser tuyo o mío o de cualquier otro que opine, piense y viva
Plácidamente en uno de ésos días de vacaciones en los que le da uno, sin
querer, por acordarse de momentos ya vividos, por recordar risas con
amigos, cafés interminables, reuniones familiares...uno se da cuenta
que los días transcurren como fósforos, incapaces de detenerse.
La mente, los planes, el cerebro, las ideas y las ilusiones van y vienen de igual modo que los recuerdos se nos agolpan en la memoria...
Cuando comienza la aventura de la vida, uno todavía no sabe...cree que sabe pero está muy lejos de lo que el concepto "saber" define.
La aventura de la vida no empieza cuando uno es "mayor". No obstante, ése momento en el tiempo se convierte en el que nos consideramos comenzar. Cuántos años perdemos de disfrute sin sabernos dueños...algunos hay que aún "no comenzaron"... Dueños de nuestro guión tomamos decisiones que creemos, los que reflexionamos, son las más acertadas.
Aún así, nunca sabemos.
Quién te cruzas en el metro, quién pasa sin que te percates de su presencia, qué sucederá mañana o qué sucedió ayer desde tu prisma de la vida. Todo es relativo. Y creemos saber.
Desde mi humilde posición de ser humano, escribo este blog para lanzar al aire mis pensamientos, mis ideas, mis inquietudes y mis miedos, la idea de mi vida y mi idea de la vida.
La mente, los planes, el cerebro, las ideas y las ilusiones van y vienen de igual modo que los recuerdos se nos agolpan en la memoria...
Cuando comienza la aventura de la vida, uno todavía no sabe...cree que sabe pero está muy lejos de lo que el concepto "saber" define.
La aventura de la vida no empieza cuando uno es "mayor". No obstante, ése momento en el tiempo se convierte en el que nos consideramos comenzar. Cuántos años perdemos de disfrute sin sabernos dueños...algunos hay que aún "no comenzaron"... Dueños de nuestro guión tomamos decisiones que creemos, los que reflexionamos, son las más acertadas.
Aún así, nunca sabemos.
Quién te cruzas en el metro, quién pasa sin que te percates de su presencia, qué sucederá mañana o qué sucedió ayer desde tu prisma de la vida. Todo es relativo. Y creemos saber.
Desde mi humilde posición de ser humano, escribo este blog para lanzar al aire mis pensamientos, mis ideas, mis inquietudes y mis miedos, la idea de mi vida y mi idea de la vida.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

